Textos y Publicaciones

1 de mayo de 2019

Ave Maria, Ave verum Corpus

16 de octubre de 2018

מרתא

13 de mayo de 2018

Hágase en mí

Hermano Mayor

Antonio Távora Alcalde

Ave Maria, Ave verum Corpus

1 de mayo de 2019

Vayamos hacia las Galileas de nuestros entornos a anunciar que el Señor ha resucitado. Allí le veréis

Ave María, con este saludo el ángel Gabriel le decía Salve a una muchacha de Nazareth, nuestra Madre de las Penas, para anunciarlealgo sobrenatural, algo fuera de toda lógica.

¿Te esperaba, verdad? Antes de cubrirnos nuestros rostros en la última estación de penitencia, comenté desde el presbiterio que éramos afortunados ya que el Señor nos regalaba un tiempo privilegiado de cuatro horas para cada de uno de nosotros con Él. Él te esperaba, como la Virgen lo hizo con Gabriel. ¿Verdad que te esperaba? Estoy seguro que todos teníamos que resolver varias cosas, hablar de nuestras preocupaciones, de aquello que nos aturde, de nuestros planes, de aquello que se nos rompió cuando menos lo esperábamos y de aquello que nos sobrevino para bien, para mal, pero que nos sobrevino al fin y al cabo. Ahí estaba Él, esperándote, esperándonos en una tarde del Lunes Santo más para oírnos. Confío hermano que te haya servido el poder acompañar a nuestro Misterio a la Catedral la pasada Semana Santa, y que el amor del Cristo de la Caridad haya inundado de nuevo, como siempre, tu corazón.

Cuando Dios desea hacer algo, aunque nos parezca fuera de lógica, no hay porqué temer, el Señor nunca se equivoca. ¿O se equivocó acaso cuando, fuera de toda lógica, la sombra del Espíritu Santo cubriera a María para concebir al mismísimo Hijo de Dios? La concepción en el ser humano es un acto rodeado de maravilla y al mismo tiempo de misterio. Dios da forma a una persona, proveniente del amor de un hombre y de una mujer; por ello, ¿cuánto más increíble, sorprendente, misterioso y maravilloso puede ser concebir sin la intervención de ningún hombre? Esto podría estar fuera de toda lógica, incluso habrá detractores de nuestra fe que no lo crean, que lo nieguen y que se mofen de este divino misterio. María tendría seguro sus temores, pues era joven, muy joven, tendría sus miedos, sus dudas de algo que parecía fuera de lo normal, pero todo se disiparía por la gracia que el Señor envió a la Virgen, concibiendo al mismísimo Hijo de Dios en su seno. En este mes de María, donde celebramos el Triduo a Nuestra Señora de las Penas, tengamos la misma confianza, disipemos nuestros miedos, con misterio, sin dudas, con espiritualidad, con la misma generosidad que Ella tuvo ante el ángel cuando fue saludada con un Ave María, y encomendémosle aquello que el pasado Lunes Santo confiamos al Cristo de la Caridad, en esas cuatro horas de regalo, porque en su muerte está nuestro perdón y también nuestro triunfo.

Ave verum Corpus, ¡Salve al verdadero Cuerpo! Quizás con la misma duda de lo ilógico, nos podemos cuestionar la Eucaristía en el acto de la transustanciación, cuando se efectúa una transformación por obra del Espíritu Santo de toda la sustancia del pan y del vino, en el mismísimo Cuerpo y Sangre de Cristo ¿complicado de creer verdad? ¡Cuántas dudas nos genera esto! Y sin embargo desde hace más de 70 años, desde la fundación de nuestra Hermandad, martes a martes perseveramos y oramos ante la exposición, adoración y veneración del mismísimo Cuerpo de Cristo en nuestra capilla junto con una oración a la Santa, la de nuestra devoción, la de nuestros amores, Santa Marta. Cuando la duda nos invade, cuando nuestra fe en la Eucaristía se debilita o cuando entramos en declive espiritual, en definitiva, cuando nos falta fe... ahí está Él, ahí sigue a pesar de todo estando Él. La fe, algo que asimilamos con convencimiento, entonces se puede llamar fe. Por la fe, en la misa creemos que ese pan y vino se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo, por la fuerza del Espíritu. Por la fe, sabemos que cuando comulgamos no comulgamos un trozo de pan cualquiera, sino el Cuerpo sacratísimo de Cristo, mensaje que nos ha sido comunicado en diversos pasajes del Evangelio. Claramente dice el Señor. “Esto es mi cuerpo” (Lucas 22, 19) ¿Necesitamos un mensaje más claro y más alto que el mismo Jesús nos diga que ese trozo de pan es su cuerpo? O en el anuncio, como hizo el ángel Gabriel, que el Señor hace a orillas del mar de Galilea en Cafarnaúm. “En verdad, en verdad, os digo, el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Los padres vuestros comieron en el desierto el maná y murieron. He aquí el pan, el que baja del cielo para que uno coma de él y no muera. Yo soy el pan, el vivo, el que bajó del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo” (Jn 6, 41-51).

Se avecinan días en nuestra Hermandad de Ave María y de Ave verum Corpus. Saludar a María y saludar al Señor hecho Eucaristía. Para ello durante los días 23, 24 y 25 de mayo como cada año celebraremos Triduo a Nuestra Señora de las Penas, días de mayo, días de Pascua, días de efemérides de bodas de plata de muchos de nuestros hermanos y día de Entrega a nuestra Madre en la Solemne Función del domingo 26 de mayo.

Durante los días 1 y 2 de junio, por segundo año consecutivo, todos los hermanos que deseen disfrutarán de unos ejercicios espirituales, retirados del ruido de lo cotidiano, este año en el monasterio de San Calixto, donde viven en clausura las MM. Carmelitas en Hornachuelos.

Nuestra cita con el Señor será el jueves de Corpus y en la Función al Santísimo Sacramento el domingo 23 de junio, y en este año, para dar colofón a estos cultos sacramentales, celebraremos siendo anfitriones como Hermandad Sacramental de San Andrés, la convivencia de todas las Hermandades Sacramentales el martes 25 de junio.

Avistando el final de nuestro curso, terminaremos todos juntos el lunes 29 de julio en torno a Santa Marta, en el día de su festividad, donde con su solemne besamanos, misa matinal y función vespertina cerraremos un ciclo más de nuestra Hermandad.

Hermano, cuando volvamos a encontrarnos por este medio y a través de esta líneas, te encontrarás con la primera planta de nuestra casa hermandad totalmente reformada, con una espléndida sala capitular expositiva digna de nuestra corporación y adecuada para la conservación de muchos de nuestros enseres y al mismo tiempo útil para muchas actividades de nuestra Hermandad. También estará en marcha, bien documentalmente, bien en construcción, el columbario que se situará a la espalda de nuestra capilla, en lo que son nuestras actuales dependencias de la parroquia.

Inmersos en muchos proyectos de caridad, que siempre los tenemos presentes como algo cotidiano y habitual en nuestra vida de hermandad, así como también de formación cristiana y de apoyo a nuestra juventud, concluiremos e iniciaremos un nuevo ejercicio, donde darle a gracias a Dios es poco para todos los bienes y gracias que nos ha concedido en este curso que terminamos en julio.

Saludemos a María, saludemos al Señor, y salgamos de nuestros aposentos, de nuestra rutina, de lo normal y vayamos hacia las Galileas de nuestros entornos a anunciar a nuestros hermanos que el Señor ha resucitado. Allí, precisamente allí, le veréis.