Nuestro paso procesional ha sido sometido en meses pasados a un profundo proceso de conservación y mejora a raíz de la detección, por parte de la priostía, de maderas dañadas en la parihuela. Tras un primer diagnóstico por parte del taller de los Hermanos Caballero, donde se trasladó el paso en los primeros días de septiembre, se localizaron xilófagos en la tablazón principal que soporta a las imágenes, lo que hizo que la Junta de Gobierno decidiera llevar a cabo esta intervención conservativa.
La mesa principal del paso, la tablazón superior, los soportes de madera donde se asientan los faroles y las trabajaderas se han sustituido en dicho taller por madera nueva, ignífuga y tratada para evitar nuevos daños. Los respiraderos y el canasto, aunque a simple vista no parecían afectados, se han sometido a un proceso de anoxia en la sede del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) para, en caso de existencia de xilófagos no detectables, evitar su crecimiento y reproducción futura, así como los posibles daños en la madera.

Técnicos del Arzobispado han visitado San Andrés, localizando el origen del problema en el coro de la parroquia, aunque consideran que no es nada preocupante. Algunas maderas que tienen signos de presencia de carcoma, al parecer ya desaparecidas, han sido tratadas con un producto químico para proteger el templo y prevenir problemas futuros si hubiese algún foco activo indetectable.
El paso, durante todos los meses del proceso de conservación, se ha mantenido en instalaciones del taller de los Hermanos Caballero, exceptuando el traslado del canasto y posteriormente los respiraderos a la sede del IAPH para el tratamiento y la revisión de los mismos.
Aprovechando esta intervención se han sustituido algunas cogidas de las cartelas, así como las de las imágenes y los soportes de los ángeles de las esquinas. Asimismo, se ha efectuado un repaso y resanado completo del dorado del canasto y los respiraderos.


