«María en la historia de la Salvación», nueva sesión del ciclo “Cristianismo y Sociedad”

de febrero
h.

El viernes 2 de diciembre, a las 20,30 horas, tendremos en nuestra Casa-Hermandad una nueva sesión de formación del ciclo “Cristianismo y Sociedad”, en esta ocasión dedicada a la Santísima Virgen bajo el titulo «María en la historia de la salvación», a cargo del fray Juan Dobado Fernández, OCD, carmelita del convento del Santo Ángel.

Este encuentro nos ayudará a profundizar en el misterio de la vida de María en el comienzo del tiempo de Adviento, en que “la Liturgia recuerda frecuentemente a la Santísima Virgen”, y en la cercanía y preparación de la fiesta de la Inmaculada Concepción –con el Besamanos de Nuestra Señora de las Penas- “en que se celebran conjuntamente la Inmaculada Concepción de María, la preparación radical a la venida del Salvador y el feliz exordio de la Iglesia sin mancha ni arruga”.

El ponente será fray Juan Dobado, OCD, sacerdote carmelita del convento del Santo Ángel de nuestra ciudad, bien conocido en nuestra Hermandad por sus acertadas predicaciones en los cultos y también por su profundo conocimiento de la teología y la iconografía cristiana, y su capacidad de transmisión de conceptos importantes de nuestra fe y vida cristiana, como se ha puesto de manifiesto en las sesiones de formación en que ha participado entre nosotros.

El tiempo de Adviento es un periodo de la Iglesia muy propicio y eminentemente mariano, como señaló el Papa Pablo VI en la Exhortación Apostólica “Marialis cultus” (1974), al afirmando: “los fieles que viven con la Liturgia el espíritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo, se sentirán animados a tomarla como modelos y a prepararse, “vigilantes en la oración y… jubilosos en la alabanza”, para salir al encuentro del Salvador que viene. Queremos, además, observar cómo en la Liturgia de Adviento, uniendo la espera mesiánica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio cultual (…). Resulta así que este periodo, como han observado los especialistas en liturgia, debe ser considerado como un tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor: orientación que confirmamos y deseamos ver acogida y seguida en todas partes” (nº 3 y 4).