מרתא

N.H.D. Antonio Távora Alcalde
Antonio Távora Alcalde
 

Cuando se llega a la rotonda, simplemente una rotonda, hay tres posibles entradas o salidas; la de la derecha va o viene de Jerusalén, la de la izquierda va o viene de Belén, y la de en medio solamente va a Betania. Solamente va porque acaba en un muro en lo alto del Monte de los Olivos, detrás del muro se divisaría esplendorosa Jerusalén.

Ir a Betania es una bofetada sin mano. Cuando vemos nuestra capilla, dentro de la preciosa y bien cuidada parroquia de San Andrés, el primor del cuidado a nuestras imágenes, la belleza de nuestros Sagrados Titulares y todo lo que les rodea, todo se nos vendría abajo si alguna vez entraras por la rotonda de Betania. Betania es lo absolutamente contrario a nuestra Parroquia, a nuestra capilla. Betania, la ciudad sin ley, es un caos absolutamente fuera de control, se respira peligro en cada metro cuadrado, es algo más que un barrio marginal de Jerusalén, es peor aún. El único oasis y remanso de paz es el cuidado y ajardinado templo franciscano de San Lázaro y Santa Marta, situado a unos dos kilómetros cuesta arriba desde la rotonda. ¡Qué desilusión! La primera vez que fui a Betania buscando la casa de nuestra Santa, cuando comencé a subir la cuesta en el vehículo que nos transportaba, lenta y escrupulosamente esquivando vehículos en dirección prohibida, ausencia de respeto a las normas más elementales de tráfico, ambientes extraños y atmósferas pesadas, inseguridad, falta de básico civismo, eso era Betania, mi soñada Betania, la casa de Santa Marta.

Tras la emotivísima visita al templo donde se nos presenta nuestra Santa con un cántaro a la cintura, y ya de regreso a Jerusalén, pensé en la lección recibida. Fui buscando la paz y la belleza como la de la parroquia y me encontré con la vida misma. Sí, la vida misma. La vida que le llevó Jesús a Lázaro en aquel lugar, hoy oasis único y singular en Betania. ¿Dónde iba Jesús? ¿a quién visitaba Jesús? Iba a las periferias que hoy en día tan de moda se han puesto, iba a ver a sus amigos, y es que seguramente Betania no sería lo mismo que hoy, pero, sin lugar a dudas y por su ubicación geográfica, también en aquella época debía ser marginal, debía tener un ambiente poco propicio para un Dios, o todo lo contrario, ese era el ambiente que le gustaba. Ungido con perfumes que hoy en día aún existen por allá, allí se encontraba Jesús tan atendido y querido por María, con el servicio afable y de entrega de Marta (aunque se perdiera la mejor parte), y gozoso de tener un amigo como Lázaro.

Lección aprendida. Ser hermano de Santa Marta, como escribía en el boletín de la pasada cuaresma, es ser fiel testigo del Evangelio, anunciando el mismo, y fiel testigo de Cristo. El Señor, que habla a su modo, ese modo que muchas veces no comprendemos, me mostró que la belleza de muestra Parroquia y la estética tan simple y perfecta de nuestra Santa, no se parecía en nada a la realidad. Por ello, es nuestra misión como seguidores de Jesús y de una discípula suya como fue Santa Marta, dejar la belleza para nuestra fortuna de estar aquí cada vez que venimos a la capilla, pero tener que estar, ser y sentir a lo que el Señor quiere, la atención y el cuidado a sus escogidos: los pobres, los enfermos, los presos, los desvalidos, los marginados, los moribundos, los mendigos, los sintecho, los que necesitan justicia, los que pasan necesidad, fundamentalmente en las periferias de nuestro corazón. Ese debiera ser nuestro compromiso como seguidores de Cristo, como hermanos de Santa Marta. Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprueba a los que se niegan a hacerlo: A quien te pide da, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda” (Mt 5, 42).

Recientemente nuestra Hermandad ha aprobado destinar el fondo de acción social de las cenas que, gracias a la Asociación Empresarial de Hostelería de Sevilla, al Restaurante La Raza, la Asociación de Barmans y otros colaboradores de los últimos años, a efectuar unas importantes obras de canalización y potabilización en Andagoya (Colombia), lugar de la selva amazónica donde la Madres de los Desamparados y San José de la Montaña llevan a cabo una importante misión. Para seguir haciendo realidad estas obras te animo a que participes asistiendo a la cena benéfica que esté año será el próximo 16 de noviembre.

“Sin dejar de atender al negocio importante de nuestra salvación”, como dice la oración a Santa Marta, como esta y otras muchas obras que nuestra Diputación de Caridad lleva adelante, nuestra Hermandad está inmersa en una serie de proyectos que comenzarán a ponerse en marcha en este curso que recientemente hemos inaugurado, como son unas obras de reformas en las dependencias de priostía que han finalizado recientemente, un proyecto de reforma de la primera planta de nuestra casa hermandad, actuación sobre el manto o saya para Nuestra Señora de la Penas, y la ejecución de un relicario que guarde la reliquia del Gólgota. En el plan de reforma del altar de Santa Marta, se acaba de estrenar una bella peana que sustenta la imagen de nuestra Santa titular, y en pocos meses estará terminada la restauración de los ángeles mancebos que suelen custodiarla.

Para cultivar nuestra espiritualidad y estar cerca del Señor, continuamos en este curso con el Grupo de Oración, una iniciativa que nos llena de orgullo, sabiendo el bien que hace el orar y meditar ante nuestros Titulares a los hermanos que habitualmente asisten. Decía San Agustín “aquel cristiano que no reza es un cristiano aparente”. Te animo a venir hermano, verás que es como traspasar la rotonda de Betania y llegar al oasis que es la basílica, en Sevilla nuestra capilla, aunque hayamos visto desde el vehículo cómo es la ciudad, cómo es nuestra vida, al final tenemos un momento de pausa y belleza para estar junto a Él. Un nutriente y lleno de energía programa formativo, complejo y actual por los temas que vamos a tocar en este curso, nos esperan a lo largo del ejercicio en nuestra casa hermandad. La formación es un pilar fundamental en nuestra hermandad y es responsabilidad de esta Junta de Gobierno, que esté disponible para los hermanos con una temática y una búsqueda del Señor a través de las sesiones que estamos preparando. El papa Francisco nos anima a ello diciendo en su última visita pastoral a Colombia el pasado año: “la formación no sólo debe ser orientada al crecimiento personal, sino, a su perspectiva final: el pueblo de Dios. Es necesario formar personas que sean realmente testigos de la resurrección de Jesús”.

Solo me queda animarte hermano a que este curso que acabamos de comenzar te hagas presente entre nosotros asistiendo a nuestros cultos. Ya sabes que cada martes nuestra Santa recibe nuestra oración piadosa con el Santísimo Sacramento expuesto y venerado.

מרתא, en escritura hebrea es como se escribe el nombre de Marta, que sería en ese idioma una palabra aguda acentuándose en la última a. El significado de este nombre de Martá, es dama o señora, como las que atienden en las mejores casas a invitados honorables como lo fue Jesús en la suya. Acepta hermano esta invitación, como lo hizo Jesús, a la casa de Marta en Sevilla, y en estos días de Triduo, procuremos entre todos servir al Señor como lo hizo nuestra Santa, pero sabiendo que solo una cosa es necesaria.