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Retiro de Cuaresma 2017: Cómo vivir la Cuaresma, propósitos y sacrificios

27 de febrero de 2017

El martes 21 de febrero tuvo lugar el Retiro de Cuaresma, que fue dirigido por el sacerdote trinitario D. Pedro Fernández Alejo, Delegado diocesano de Pastoral Penitenciaria. Bajo el título “Cómo vivir la Cuaresma, propósitos y sacrificios”, este sacerdote nos propuso una actualización de los preceptos cuaresmales tradicionales. Ofrecemos a nuestros hermanos los textos de las tres partes en que consistió el Retiro, reflexión, oración y meditación, para que pueda compartirse por los que no pudieron asistir al mismo.

 

1. Reflexión

Cómo vivir la Cuaresma 2017

  • Nos proponemos: qué hacer en Cuaresma, cómo vivir la Cuaresma, cómo ser Cuaresma.
  • HACEMOS muchas cosas durante la Cuaresma, sobre todo con vista a la Semana Santa.
  • Ahondar en cómo ser Cuaresma.
  • Es un tiempo y un momento para descubrir mi interior y abrir mi “almario”. Abrir los cajones de mi “almario”. ¿Qué me encuentro? ¿Cómo lo encuentro? ¿Qué he de limpiar, tirar, reciclar?
  • Hay cajones, los de abajo, que apenas los he abierto, sobre todo los últimos. ¿Realmente sé la riqueza que hay en mi interior? ¿He llegado a descubrir en profundidad las cualidades, los dones, los talentos que guardo en mi interior?
  • Por eso necesito hacer limpieza, tirar lo superficial de mi vida, todo aquello que me está distrayendo y me impide SER persona, ser cristiano. “Los árboles no me dejan ver el bosque”. Me entretengo en lo personal y en lo religioso con “cositas” que no me llevan a nada y son un estorbo para llegar a vivir como persona y como cristiano.
  • Plantearme quién me da razones, motivos, alternativas para vivir y ser persona creyente.
  • Jesucristo es la razón de mi vida. ¿De verdad?
  • Tarea: conocer a Jesús, descubrirle, buscarle, sentirle… para VIVIR como Él.
  • Así se llega a lo esencial y propio de este tiempo de gracia: la conversión.
  •  Dice el Papa Francisco: “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los Sacramentos y en el prójimo” (Mensaje Cuaresma 2017)
  • Convertirme en una persona “misericordia” y llevar a los hermanos la ternura del Padre Dios y la compasión de Jesús. Ser misericordia y perdón para todos.
  •  El Papa nos habla de encarnar la “cultura de la misericordia y del perdón en este mundo”. Construir juntos una Comunidad de creyentes que hacen Iglesia de Jesús que encarnan la “Iglesia-Misericordia”. Y desde ahí, transformar este mundo de injusticias y de pecado en un mundo donde habite la justicia, la verdad, el perdón y la paz.

2. Oración

LA MISERICORDIA EN MÍ

  Señor, desde lo hondo de tus entrañas,
se derrama en mi corazón tu misericordia.
Todo el corazón de un Padre llega a mí con destellos de maternidad infinita.

  ¡Con cuánta fuerza y consuelo inunda mi corazón esta afirmación de un Padre-Madre!
Me siento bañado en el mar eterno del amor del Padre.

  Yo soy lo que soy porque en el camino de mi vida
he experimentado la misericordia de Dios en mí.
Me he sentido abrazado,
he visto cómo sus manos maternales
acariciaban mi corazón y lo curaban
cuando más roto y débil me sentía.

  He conocido la alegría cuando ha salido a mi encuentro cada mañana
y me ha rodeado de su amor y su perdón
en el momento que más perdido estaba.

  He recuperado la alegría de vivir,
cuando me ha confirmado en mi vocación,
a pesar de tantas infidelidades.

  He llorado de emoción cuando,
a pesar de mi pequeñez y mi pecado,
he escuchado su palabra cálida que me susurraba:
“tus pecados están perdonados, vete en paz”.

  Tanta bondad, perdón y misericordia regalada
no debe quedar almacenada en mi interior.
Ha de salir de mí para que a otros les llegue el amor del Padre,
la misericordia de Jesús y la paz del Espíritu.

  Haz de mí un instrumento de tu misericordia, Señor.
Que toda mi vida se desborde
en don y ofrenda hacia los hermanos.
Que ofrezca en gratuidad el amor,
el perdón, la alegría y la bondad.

  Que mi corazón compasivo y misericordioso
alcance a los más necesitados de amor,
a las víctimas, los marginados y excluidos.

  Gracias Trinidad Redentora por amarme.
Gracias por salvarme. Gracias por perdonarme.
Gracias, Señor, por seguir confiando
en este siervo inútil
a quien tú elevas a la categoría de hijo,
de hermano y de ungido. Amén.

3. Meditación final 

BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN,
PORQUE ELLOS VERÁN A DIOS
(Mt 5,8)

A la búsqueda de un corazón limpio y puro al estilo de Jesús

1.     Reflejos negativos de la pureza de corazón. “¡Ay cuando la gente hable bien de vosotros…” (Lc 6,26)

  • Cuando me busco a mí mismo en lo que digo, pienso o hago.
  • Hacer valer mis cualidades o méritos y que se reconozcan, se aplaudan y premien.
  • Actuar en función del efecto que pueda causar en los demás.
  • También cuando actúo mirando la eficacia social, pastoral o comunitaria.
  • Vivir pendiente de lo que dicen, opinan, hablen o piensen de mí.
  • No asumir compromisos, servicios pastorales, si no son rentables para mi imagen, prestigio en la Provincia, parroquia, cárcel, colegio, etc.
  • Construir la personalidad (careta, máscara, representación=hipocresía) sobre la mentira y la falsedad.
  • Dejar de actuar con sinceridad y en fidelidad a la propia conciencia y a mi corazón porque eso no vende imagen y se quedan en la esfera de lo privado.
  • Tener miedo a que descubran cómo soy realmente, y me amparo, me escondo tras la careta de la representación, de aparentar lo que no soy, decir lo que no siento, actuar buscando el beneplácito, el aplauso, la alabanza.
  • En la acción pastoral busco quedar bien, a veces por encima de los hermanos, anulando o minusvalorando a los demás para sobresalir yo.
  • Llevar la lupa para aumentar los defectillos de los demás y así evitar que sus méritos me anulen (ver la paja en ojo ajeno y no ver la viga del mío), y que pongan al descubierto mi mediocridad.
  • Convertirme en un inútil mediocre por no mirar con transparencia el corazón de los demás, porque mi orgullo y vaciedad me impiden valorar más a los demás que son mejores que yo, lo cual no lo soporto.
  • Mi falta de humildad me lleva a ponerme por delante o por encima de aquellos que sí son mejores y más valiosos que yo.
  • Tener en cuenta la imagen que tengo de mí mismo. Si es por defecto: no me valoro lo suficiente en los dones y cualidades que Dios me ha dado, y caer en el pesimismo, la depresión o angustia de pensar que no valgo, no soy capaz, es imposible para mí… Si es por exceso: el caer en la sobrevaloración, el orgullo, la soberbia, la autosuficiencia.

2.     Vivir la limpieza de corazón según el modelo que es Cristo

  • Sobrevalorar la gracia de Dios en mí que me hace ser lo que soy, y a buscar el sentido de mi vida, no en lo que aparento ser, sino en lo que soy de verdad por la gracia de Dios.
  • Vivir la humildad y valorar a los demás por encima de mis aparentes cualidades.
  • Ser transparente, veraz y sincero conmigo mismo y con los demás.
  • No tratar de engañarme y menos falseando mi realidad íntima ante los demás.
  • Procurar que me acepten y estimen realmente por lo que soy, vivo y siento.
  • Que nunca utilice la debilidad de los demás para encumbrarme a costa de ellos
  • Que lo bueno que digan de mí, aceptarlo con mucha humildad y sin vanagloriarme, consciente que son dones de Dios desarrollados en mí. Y lo negativo que vean en mí, saberlo aceptar también para corregirme, cambiar y superar.
  • Valorar siempre lo positivo que hay en los demás como un don y un ejemplo para mí, y una oportunidad para seguirlo yo.
  • Y, por encima de todo, que busque el Reino de Dios y su justicia.
  • Que sepa escuchar la voz del Espíritu que me hace ser transparente, puro y humilde, al estilo de Jesús.

 

Rvdo. Pedro Fernández Alejo, O.SS.T.