El tiempo de Adviento

"La Anunciación". Filippo Lippi

El Adviento es el tiempo con el que inauguramos el año litúrgico. Adviento viene de la palabra latina "adventus", que significa venida, llegada. Está compuesto por las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como un tiempo de preparación al Nacimiento del Señor.

Su origen histórico no es muy claro, pero parece situarse entre los siglos IV y VI, tanto en Oriente como en Occidente. En España, el Concilio de Zaragoza (hacia 380) habla de tres semanas de preparación a la Epifanía, con tono bautismal. Ya en el siglo VI, en la Roma de San Gregorio Magno, se testimonia su existencia con las cuatro semanas conocidas hoy.

El tiempo de Adviento comienza con las primeras vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba, en la tarde del día 24 de diciembre, antes de las primeras vísperas de Navidad.

LA TRIPLE DIMENSIÓN DEL ADVIENTO: histórica, presente, escatológica

El Adviento es el tiempo del ya pero todavía no. Dios se ha encarnado (Epifanía), “la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros" (jn 1, 14). Jesús es el rostro de Dios, es la Palabra definitiva, en Jesús se cumplen las promesas. Pero, en Adviento además nos preparamos a la segunda venida de Cristo, que tendrá lugar al final de los tiempos (Parusía, manifestación gloriosa del Señor).

La celebración de la Navidad en la Hermandad el año 2017 tendrá lugar el 26 de diciembre a las 20:30.

Luego el Adviento tiene una triple dimensión:

  • Histórica, en recuerdo, celebración y actualización del nacimiento de Jesucristo.
  • Presente, en la medida en que el misterio de la encarnación se sigue actualizando, y no sólo por la Liturgia: Jesús sigue naciendo y haciéndose presente en medio de nuestro mundo, en cada hombre que escucha y acoge la Palabra, en los acontecimientos y especialmente en los más pobres y necesitados. Cristo, hoy, nos sigue ofreciendo su salvación.
  • Escatológica, en preparación y en espera de la segunda y definitiva venida del Señor.
VIVIR EL ADVIENTO CRISTIANO

El tiempo de Adviento, es uno de los tiempos fuertes que la Iglesia nos propone, un tiempo propicio para reavivar la llama de la fe, para la revisión de la propia vida a la luz de Cristo, para renovar en nosotros el deseo y la esperanza de que venga Dios, “todo tiene su momento”  y, éste es el tiempo de ponernos en camino.

EL ADVIENTO: TIEMPO DE MARÍA

Entre los grandes personajes del Adviento, fundamentalmente el profeta Isaías (el gran pedagogo del Adviento) y Juan el Bautista, el precursor inmediato del Señor, aquel que viene a prepararle el camino (Mt 3,3); María, tiene un protagonismo especial. Ella es modelo de la espera. Ella se hizo “esperanza” en la medida en que fue haciendo suyo valiente y esforzadamente el Proyecto de Dios.

Vivamos el Adviento en profunda comunión con María, pongámonos en sus manos, que ella nos acompañe y nos guíe en el camino hacia el encuentro con Cristo.

LA LITURGIA DEL TIEMPO DE ADVIENTO

El tiempo de Adviento se organiza  en dos grandes bloques: el primero, que se extiende hasta el día 16 de diciembre, y prepara el Adviento escatológico (última venida); el segundo, que comprende del día 17 al 24 de diciembre, y es el tiempo de preparación inmediata a la Natividad del Señor.

Los domingos de Adviento tienen precedencia sobre las fiestas del Señor y las solemnidades.

El Adviento tiene como color litúrgico el morado que significa penitencia y conversión, en este caso, transidas de esperanza ante la inminente venida del Señor. El rosa puede emplearse en el III Domingo de Adviento (en consonancia con el mensaje de las lecturas: el gozo, la llamada a la Alegría).

En las celebraciones de estos cuatro domingos es muy usado el símbolo de la Corona de Adviento, se trata de un conjunto de cuatro velas, con ramas vegetales, que una a una se van encendiendo en cada semana.