Hermano Mayor

Isidro González Suárez

Devoción, oración, penitencia

1 de febrero de 2015

Se acercan las fechas más importantes para nuestra Hermandad, en que se pone de manifiesto y se hace realidad tangible todo cuando vivimos y esperamos durante el año

Isidro González Suárez
Hermano Mayor

Desde el pasado mes de noviembre una nueva Junta de Gobierno tiene la responsabilidad de conducir a la Hermandad al más perfecto cumplimiento de los fines que señalan nuestras Reglas. Por medio de las numerosas actividades que desarrollamos durante el año, principalmente de Culto, Caridad y Formación -de las que este boletín es un buen reflejo-, pretendemos llevar a su máximo desarrollo todas las parcelas que componen la vida de la Hermandad. Estos tres próximos ejercicios, continuando la trayectoria consolidada de los últimos años, deben servir para aumentar el número de hermanos que asisten y participan en nuestros cultos y actos, así como se vinculen activamente a las distintas áreas de la Hermandad en pos de hacerla cada vez más abierta y participativa, siguiendo la senda que nos marca la Iglesia, siendo testigos de Jesucristo en nuestro entorno y difusores de la vida y el humanismo cristiano, como bien afirma la Introducción  a nuestras Reglas: “El amor de Cristo nos impulsa a conocerle y amarle con una entrega generosa en la oración, en los sacramentos, en el apostolado, en la vida ordinaria y en el ejercicio de la caridad”.

También añaden nuestras Reglas que “El conocimiento reflexivo y vital del mensaje cristiano llevará a los hermanos  a iluminar con el Evangelio las actitudes, valores e ideales de su medio social y a cooperar para la creación de un mundo más justo”. Al expresar planteamientos como este, muchos pueden pensar que una Hermandad y Cofradía de Nazarenos, enmarcada –y sabemos que con orgullo- en un entorno tradicional y hasta costumbrista, no puede desarrollar unos planteamientos de reflexión religiosa y humana de cierta entidad, insertos y en diálogo con la sociedad y la Iglesia que nos ha tocado vivir y con aspiración de mejorar nuestro compromiso en los ámbitos humano y religioso. Pero nosotros sabemos que la Hermandad de Santa Marta lleva muchos años, décadas incluso, con estas inquietudes, que nos insertan con más fuerza y responsabilidad si cabe en nuestra Iglesia y en nuestro mundo.

Se acercan las fechas más importantes para nuestra Hermandad, en que se pone de manifiesto y se hace realidad tangible todo cuando vivimos y esperamos durante el año en nuestro culto semanal, en la convivencia de los martes, en las sesiones de formación, en las actividades de caridad; todo esto lo vamos a palpar con nuestras retinas, oler y deleitarnos con la emoción que inunda nuestras vidas en todos y cada uno de los próximos cultos en honor del Santísimo Cristo de la Caridad. Ahora, en estas fechas cuaresmales y de Semana Santa, cuando nos congregamos el mayor número de hermanos alrededor de nuestros Sagrados Titulares, es cuando rebosa la Hermandad de devoción y amor, de cariño y fraternidad, de espíritu cristiano y de vivencias cofradieras entrañables. Son días grandes, sobre todo de devoción que se repite con fidelidad año tras año, de oración confiada al Santísimo Cristo de la Caridad en su Traslado al Sepulcro, y de realizar pública penitencia como testimonio de nuestra conversión cristiana. “La participación corporativa en la Estación de Penitencia constituirá una mejor identificación a Cristo paciente y una vivencia auténtica de la incorporación a la vida penitencial de la Iglesia”, señalan nuestras Reglas.

En todo ello está la grandeza cotidiana, -conocida una parte por mostrarse a Sevilla, oculta otra por guardarse en nuestros corazones-, de una Hermandad y Cofradía de Nazarenos como la nuestra. Aquí os esperamos a todos. Buena Estación de Penitencia, hermanos.