Textos y Publicaciones

Hermano Mayor

Isidro González Suárez

«Caminar, edificar, confesar»

13 de mayo de 2013

Las homilías de la Misa diaria que el Papa celebra en la “Casa de Santa Marta” están dejando mensajes muy claros y directos hacia el corazón de los creyentes

Isidro González Suárez
Hermano Mayor

Tras la renuncia de Benedicto XVI, que nos entristeció al inicio de la Cuaresma, el aún breve magisterio del Papa Francisco, elegido el 13 de marzo, está sorprendiendo al mundo con sus signos y palabras, que ofrecen el tesoro de la Fe de la Iglesia de manera apropiada para los hombres y mujeres del siglo XXI.

Ya en su primera Misa como Papa ante los Cardenales pronunció los tres verbos que titulan estas líneas: «Caminar, edificar, confesar», desarrollados con argumentos tan certeros como hermosos: “Caminar: nuestra vida es un camino y cuando nos paramos, algo no funciona. Caminar siempre, en presencia del Señor”. “Edificar. Edificar la Iglesia, la Esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es el mismo Señor”. “Confesar. Si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona, acabaremos siendo una ONG, pero no la Iglesia”. En la misma línea, las homilías de la Misa diaria que el Papa celebra en la “Casa de Santa Marta” están dejando mensajes muy claros y directos hacia el corazón de los creyentes. Y, continuando el camino emprendido por su predecesor, los breves tuits de @Pontifex no tienen desperdicio alguno y llegan a millones de internautas.

Estas reflexiones del nuevo Papa de construir, de armonizar, de animar y vigorizar interiormente la Fe de los cristianos con alegría y esperanza, se dirigen también de forma muy especial a nuestra Hermandad que, tras la afortunada Estación de Penitencia del Lunes Santo, estos meses posa su mirada y su corazón ante Nuestra Señora de las Penas, primero; ante el Santísimo Sacramento, después; y ante Santa Marta, al final del curso.

La forma del Papa de transmitir el mensaje del Evangelio por medio de frases sencillas y aún espontáneas, y de invocar el compromiso y el esfuerzo personal en construir la Iglesia (la Hermandad, añadiríamos nosotros) nos atañe también en cuanto cofrades de Santa Marta. Nos encontramos en un momento más necesitado de actores que de espectadores, y los actores no son, no somos, otros que los hermanos de Santa Marta, los que con el grano de arena de nuestra presencia y participación podemos edificar el cada vez más hermoso templo espiritual que es la Hermandad.

Tenemos medios de comunicación siempre renovados como éste, cuyo objetivo no es quedarnos en su destello audiovisual o literario, sino llamar una y otra vez al corazón de los hermanos para que allí anide el espíritu de nuestra Hermandad, y desde allí revierta en una profunda devoción y cercanía a nuestros Sagrados Titulares, y en una mayor participación en la vida de la Hermandad que nos haga acercarnos cada vez más hasta San Andrés.

Allí, en nuestra Casa común, nos espera la grandeza del Misterio desmenuzada en la cotidianeidad de nuestros martes, de nuestros cultos, de nuestra formación y caridad, convivencias, cabildos y reuniones… Es la forma concreta de la Hermandad de Santa Marta de «Caminar, edificar y confesar» a Cristo Resucitado. Y nada mejor que depositar todos estos sentimientos en las manos de nuestra Madre de las Penas con palabras del mismo Papa Francisco en Twitter: “Pidamos a la Virgen María que nos enseñe a afrontar con fe las actividades de cada día, abriendo cada vez más nuestra vida al Señor”.