Textos y Publicaciones

13 de mayo de 2018

Hágase en mí

Hermano Mayor

Antonio Távora Alcalde

Hágase en mí

13 de mayo de 2018

Ante la omnipotencia de Dios, María estaba predestinada a ser la Madre de Jesús, la escogida, la seleccionada entre todas las mujeres, pero Dios nos hace libres en nuestras voluntades y acciones para discernir entre el bien y el mal, entre el pecado y el estar cerca suya, actitud a la que también tuvo que optar María. ¿Qué hubiera ocurrido si María hubiese rechazado la oferta del Señor?

María nunca dijo sí al Señor, María dijo al ángel enviado “Hágase”, es decir toda ella era disponible en su plenitud para que las obras del Señor se hicieran realidad. La contestación de María fue mucho más que un sí, fue una absoluta fe desde el momento de la visita. María, por lo tanto, debió ser la primera creyente desde la presencia de Jesús entre nosotros ya en sus divinas entrañas. No creo que Dios hubiera buscado otra mujer si la Virgen María hubiera rechazado la oferta del Señor; esa decisión en aquella humilde casa de Nazareth nos afecta a todos los que han vivido, vivimos y seguirán viviendo la historia de nuestra tierra. No quiero imaginar qué hubiera ocurrido si la Virgen le hubiera dicho al ángel, ven otro día, lo pensaré o no me interesa la noticia que me traes... Si hubiera sido así, el mundo sería un caos, no conoceríamos al Dios verdadero, el pecado estaría tan presente en nuestras vidas que sería el eje fundamental de ellas. “María se revela colaboradora perfecta del proyecto de Dios y con su respuesta humilde y generosa ha obtenido una gloria altísima” (Papa Francisco). Gracias al sí de María estamos todos reunidos en torno a su Hijo siempre, y en este mes de mayo muy especialmente junto a Ella, nuestro modelo de vida, nuestra Madre, nuestro ejemplo de donación absoluta al Señor, nuestro ideal de santidad que nos invita a ponernos siempre en manos de Dios, a nosotros, a nuestros problemas, a nuestras circunstancias. María es un sí continuo a Dios como el que nosotros debemos tener siempre.

Nuestra Hermandad, como hace tradicionalmente, celebrará en los próximos días 17, 18 y 19 de mayo el Solemne Triduo a Nuestra Señora de las Penas. Durante estas tres tardes oraremos con el rezo del Santo Rosario y celebraremos la Eucaristía en estas últimas jornadas del periodo pascual en honor de Nuestra Madre de la Penas. El domingo 20, festividad de Pentecostés, celebraremos la Función Solemne en Su honor, día luminoso y grande en que nuestra Hermandad se ofrecerá de manera especial a Ella en el “Acto de Entrega María”.

Este Triduo a nuestra Titular nos evoca recuerdos preciosos e imborrables a los que hemos vivido nuestra juventud en la Hermandad, donde la participación de los jóvenes era muy concurrida en honor de la Santísima Virgen. Es por ello por lo que animo desde estas líneas a todos los jóvenes de nuestra Hermandad a que en estos días marianos estén muy cerca de Ella, con su presencia en los cultos y con la oración.

Un nutrido grupo de hermanos celebrará sus bodas de plata en nuestra Hermandad al cumplirse los veinticinco años de pertenencia. Agradezco la constancia mostrada en estos años, y les animo a celebrar con nosotros estos días de Triduo ante la Virgen de las Penas, donde como es costumbre se les entregará un reconocimiento por esta efemérides, deseándoles que nuestra Madre les acompañe siempre y que sigan manteniendo su fidelidad al Señor de la Caridad en nuestra comunidad de cristianos, la Hermandad de Santa Marta.

Vivamos con alegría esta última etapa de la Pascua, digámosle sí al Señor como lo hizo María, digámosle al Señor que se haga en nosotros su voluntad, a través de nuestro culto semanal, del grupo de oración, de los ejercicios espirituales, las sesiones formativas, la vigilia por los cristianos perseguidos, la Función al Santísimo Sacramento -“Gran cosa es lo que agrada a Nuestro Señor, cualquier servicio que se haga a su Madre” (Santa Teresa de Jesús)-, en cualquier culto o actividad que nuestra Hermandad lleve a cabo, estando siempre dispuestos como María, para que todos podamos decirle al Señor: “Hágase”.