Detalles y particularidades

Para participar en la Estación de Penitencia es imprescindible vestir la túnica negra, sin brillo, de cola, abierta desde el cuello hasta la cintura y ceñida con cordón franciscano sobre el lado derecho, con tres nudos sobre el cabo largo. Se complementa con antifaz de igual color y tejido, sobre cuyo centro irá bordado el escudo de la Hermandad. Los cirios que porten los nazarenos serán de color azul. 

Los hermanos pueden ir descalzos, en caso contrario llevan sandalias y calcetines negros. Además, deben portar la medalla de la Hermandad colgada al cuello, sobre la túnica, y desprenderse de todo complemento de vestir salvo el anillo nupcial. 

De su domicilio a la Iglesia el hermano irá por el camino más corto, completamente solo, estándole prohibido hablar con nadie, observando la misma conducta al regreso después de celebrada la Estación de Penitencia. No podrá ir en ningún momento con el antifaz levantado, ni entrar en lugares públicos. Consideren los hermanos que la túnica de nazareno es un hábito religioso y de culto, incompatible con cualquier lugar o actividad ajena a la razón y acto para el cual se la viste. Sean siempre celosos guardianes de la dignidad y el honor de lo que representan para gloria de Dios y bien de los hombres. El abuso en esta materia pueden considerarlo como una profanación que no honra a Dios y daña a la piedad y a los sentimientos del pueblo cristiano.

Durante la Estación de Penitencia no podrán hablar con persona alguna, ni volverse hacia atrás, guardando siempre la compostura y la dignidad propia del acto que realizan. La austeridad es un signo imprescindible de la Estación de Penitencia sin la cual ésta pierde todo su sentido a los ojos de Dios y de los hombres.

Una vez dentro de la formación de los hermanos que constituyen este acto penitencial, ninguno debe salir de la fila ni marcharse de la Cofradía. Solo cuando haya razón grave podrán hacerlo previo permiso al diputado que les corresponda. El diputado no tiene autoridad ante Dios para permitir que los hermanos falten a estas Reglas, solo podrá dispensar o autorizar por motivos graves.

Al regresar al templo, los hermanos permanecerán con las insignias, varas, cruces y cirios encendidos, exactamente igual que para la salida, hasta que haya entrado y parado el paso. En este momento el Director Espiritual rezará las preces de Acción de Gracias.

En la Estación de Penitencia se prescindirá de acompañamiento musical, solamente si se estima oportuno podrá acompañarse de capilla musical. Los hermanos al iniciarse la Estación de Penitencia, cantarán dentro del templo cánticos religiosos penitenciales.

En el transcurso de la Cofradía por las naves de la Santa Iglesia Catedral, el Director Espiritual dirigirá la palabra a los hermanos. Por su parte cada hermano realizará un acto de piedad privado en honor del Santísimo Sacramento y de los misterios de la Pasión que particularmente venera esta Hermandad.

(Del capítulo 3º, título III de las Reglas)