Introducción

 La participación en la vida y en los fines de la Hermandad constituye la expresión y el cauce de su dinamismo espiritual. A lo largo del año todo hermano es invitado a participar en los cultos y ejercicios de piedad organizados por la Hermandad. Expresión máxima de esta participación serán los cultos anuales, la Estación de Penitencia y los Oficios de Semana Santa. Es de desear que el mayor número posible de hermanos viva incorporado a alguna actividad caritativa, formativa, apostólica u organizativa de la Hermandad, de manera que ésta sea una comunión fraterna en la que todos vivan al servicio de todos en la fe y en la caridad.

(INTRODUCCIÓN A LA REGLAS: Espiritualidad de la Hermandad, IV)