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«La tarea de Cristo», tema de predicación del Quinario 2011

3 de marzo de 2011

Sermón de la montaña. Gustavo Doré

Las predicaciones del próximo Quinario al Santísimo Cristo de la Caridad girarán sobre la temática general de «La tarea de Cristo».

El sacerdote jesuita P. Pedro Jiménez Valdecantos, capellán de la Basílica de Ntro. P. Jesús del Gran Poder, predicará el próximo Quinario en honor del Santísimo Cristo de la Caridad, que tendrá lugar los próximos días 8 al 12 de marzo, bajo la temática general de «La tarea de Cristo». Cada uno de los cinco días de cultos tendrá un eje espiritual sobre el que girarán tanto las lecturas bíblicas como las oraciones de la Misa y la predicación. Estos temas son: Justificación (día 1º), Sacrificio de expiación (día 2º), Redención y reconciliación (día 3º), Liberación y Salvación (día 4º) y Salvación (día 5º). Ofrecemos a nuestros hermanos el detalle preparado por el referido sacerdote sobre el contenido de dichas celebraciones. Puede descargar el texto en formato PDF.

Temario de predicación

Día 1º. Martes, 8. Tema: JUSTIFICACIÓN

Oraciones de la Pasión (D. de Ramos). Prefacio común IX y Plegaria Eucarística III.

Lecturas: Gála­tas. 2, 16.19-21. San Lucas. 18, 9-14.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gála­tas. 2, 16. 19-21.

     Hermanos:

   Sabemos que el hombre no se justi­fica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús. Por eso hemos creído en Cristo Jesús, para ser justifi­cados por la fe de Cristo y no por cumplir la ley. Por­que el hombre no se justifica por cumplir la ley. Para la ley yo estoy muerto, porque la ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí. Yo no anulo la gracia de Dios. Pero si la justificación fuera efecto de la ley, la muerte de Cristo sería inútil.

PALABRA DE DIOS.

SALMO RESPONSORIAL. Sal 33, 2-3.17-18.19 y 23.

R.        Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca,

mi alma se gloría en el Señor; que los humildes lo escuchen y se alegren.

R.        Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

El Señor se enfrenta con los malhechores para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias.

R.        Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

El Señor está cerca de los atribulados,  salva a los abatidos.

El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él.

R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. (18,9-14.)

     En aquel tiempo dijo Jesús esta parábola por algu­nos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás:

     Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su inte­rior: ¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo. El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

PALABRA DEL SEÑOR

Día 2º. Miércoles, 9, de Ceniza. Tema: SACRIFICIO DE EXPIACIÓN

Oraciones del día. Prefacio IV de Cuaresma y Plegaria Eucarística II.

Lecturas: Joel. 2, 12-18. 2ª Corintios. 5, 20-6, 2. San Juan. 1, 29-34.

Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

«Ahora, oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.» Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.»

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

R/. Misericordia, Señor: hemos pecado

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Palabra de Dios 

EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según San Juan. 1, 29-34.

   En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venia hacia él, exclamó:

CEste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: *Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo+. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea mani­festado a Israel.

Y Juan dio testimonio diciendo:

-He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

PALABRA DEL SEÑOR

Día 3º. Jueves, 10. Tema: REDENCIÓN Y RECONCILIACIÓN

Oraciones del día. Prefacio y Plegaria Eucarística sobre la Reconciliación II

Lecturas: 2ª Corintios. 5, 14-20. San Juan. 12, 20-33.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 5, 14-20.

            Hermanos:

            Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para si, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie por criterios humanos. Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no. El que es de Cristo, es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

            Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de reconciliar. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.

            En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

            PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL. Sal 84,9ah-l0. 11-12.13-14.

R.  Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: *Dios anun­cia la paz a su pueblo y a sus amigos+. La sal­vación está ya cerca de sus fieles  y la gloria habitará en nuestra tierra.

R.  Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo.

R.  Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la sal­vación seguirá sus pasos.

R.  Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 + Lectura del santo Evangelio según San Juan. 12,20-33.

     En aquel tiempo, entre los que habían venido a ce­lebrar la fiesta había algunos gentiles; éstos, acercán­dose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:

-Señor, quisiéramos ver a Jesús.

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó:

-Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mis­mo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le pre­miará.

Ahora mi alma está agitada, y )qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.

Entonces vino una voz del cielo:

-Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.

La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; Otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo:

-Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzga­do el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

PALABRA DEL SEÑOR.

Día 4º. Viernes, 11. Tema: LIBERACIÓN

Oraciones del día. Prefacio y Plegaria Eucarística sobre la Reconciliación I.

Lecturas: Sabiduría. 11,23-12,2. San Marcos. 2, 23-26.

Lectura del libro de la Sabiduría. 11,23-12,2.

      Señor, el mundo entero es ante ti como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra. te compadeces de todos, porque todo lo puedes; cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. Y )cómo subsistirían las cosas si tú no lo hubieses querido? )Cómo conservarían su existencia si tú no las hubieses llamado?

Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida. En todas las cosas está tu soplo inco­rruptible. Por eso corriges poco a poco a los que caen; a los que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en ti, Señor.

SALMO RESP0NSORIAL. Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd- 14.

R.  Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día te bendeciré,  y alabaré tu nombre por siempre jamás.

R.  Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.

R.  Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor; que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.

R.  Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

 El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.

R.  Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos. 2, 23-26.

     Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mien­tras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron:

Oye, ¿por qué hacen en sá­bado lo que no está permitido?

El les respondió:

¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presen­tados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.

Y añadió:

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.

Entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: 

Levántate y ponte ahí en medio,

Y a ellos les preguntó:

¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Se quedaron  callados. Echando en torno  una mirada de ira y  dolido de su obstinación, le dijo al hombre:

 Extiende el brazo.

Lo extendió y quedó restablecido,

En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

PALABRA DEL SEÑOR

Día 5º. Sábado, 12. Tema: SALVACIÓN

Oraciones del sábado. Prefacio I de Cuaresma y Plegaria Eucarística II.

Lecturas: Números. 6, 22-27. San Mateo. 14, 22-33

Lectura del libro de los Números.  6, 22-27.

            El Señor habló a Moisés: Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

            PALABRA DE DIOS

SALMO RESPONSORIAL

R.- El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

R.- El Señor tenga piedad y nos bendiga.

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud, y gobiernas las naciones de la tierra.

R.- El Señor tenga piedad y nos bendiga.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.

R.- El Señor tenga piedad y nos bendiga.

EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.  14, 22-33

            Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, des­pués de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: -¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

            Pedro le contestó: -Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.

            El le dijo: -Ven.

            Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame.

            En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: -¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?

            En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: - Real­mente eres Hijo de Dios.  

PALABRA DEL SEÑOR

Ficheros:
PredicacionQuinarioStmoCristodelaCaridad2011.pdf