Nuestra Señora de las Penas

Autor:Sebastián Santos Rojas (1895-1977)
Cronología:Encargo de la Junta de Gobierno en agosto-septiembre de 1957
Bendición: 28 de marzo de 1958 en la Parroquia de San Andrés, por el Párroco Rvdo. Sr. D. Manuel León Carrasco.
1ª salida procesional:Lunes Santo, 31 de marzo de 1958.
Materia:Ciprés en busto y manos. Candelero de cedro de la restauración de 2004

Análisis Artístico

La imagen de Nuestra Señora de las Penas es una obra de madera policromada, de gran envergadura formal y elegante y dulce modelado, que presenta una serena mirada frontal, fosas nasales dilatadas y la boca entreabierta que permite ver los dientes tallados. En su interior se encuentra un documento en el que puede leerse: “Ave María Purísima sin pecado concebida, ruega por nosotros y ampáranos ahora y en la muerte”.

Posee siete lágrimas que brotan de los bellos y grandes ojos de cristal. La encarnadura, de técnica oleosa pulimentada, es de tono rosáceo pálido en las mejillas, ojos, cuello y manos, y ocre marfileño en el resto. Las manos presentan los dedos estilizados y algo flexionados. Según el hijo del autor y estudioso de la obra de Sebastián Santos: “esta Dolorosa de gran belleza y corrección de líneas pertenece a la etapa de grandes realizaciones. Condensa lo mejor de todas las anteriores”.

Entre la prolífica producción de su autor, esta Dolorosa de las Penas se considera realizada en su época de madurez (1951-1965) “reflejando el talante propio de las mejores Dolorosas de Sebastián Santos”, siendo la cuarta que ejecuta para la ciudad de Sevilla, tras la del Refugio de San Bernardo (1938), Concepción del Silencio (1954), y la de los Dolores del Cerro del Águila (1955).

Virgen-de-las-Penas4.jpgRestauración

Entre el 23 de diciembre de 2003 y el 15 de febrero de 2004 la imagen fue intervenida por el restaurador Pedro E. Manzano Beltrán de diversos daños que presentaba, principalmente de fisuras en algunos ensambles, ataques de xilófagos en la base de candelero, algunas pérdidas de policromía por la acción de alfileres al vestirla, así como suciedad general en la encarnadura producida por el humo de las velas y el polvo acumulado.
El tratamiento aplicado se basó principalmente en la consolidación de fisuras en la madera, sustitución del sistema de articulación de los brazos y de sujeción de la corona y del aro de estrellas en la espalda. Sustitución, asimismo, del candelero por uno nuevo realizado en madera de cedro, aplicación de un tratamiento de desinsectación con carácter preventivo, colocación de una nueva lágrima que se había desprendido, fijación de la policromía y reintegración de desgastes y lagunas, aplicando una protección final mediante resinas sintéticas estables y duraderas ajustado el punto de brillo.

Ajuar de tejidos y orfebrería

Desde la primera salida procesional, la Dolorosa del Misterio del Traslado al Sepulcro fue vestida con gran sencillez pero con una acertada visión iconográfica, no en balde intervino en ello el pintor Alfonso Grosso, con formas un tanto cercanas a la usanza hebrea: saya y manto de terciopelos oscuros lisos, sin bordados ni encajes, un tocado de raso envolviendo el rostro, y ornando su cabeza con un simple aro de doce estrellas de metal dorado.

Esto se mantuvo así hasta la inclusión de la Dolorosa de Sebastián Santos, cuando en aras de poner en valor la figura de la Santísima Virgen, el año de su estreno (1958), lució una saya blanca con finos bordados en su parte inferior y manto negro –que repitió varios años-, así como un tocado de encajes más elaborado, estrenando un nuevo nimbo de plata también más trabajado en orfebrería, tanto en el círculo de metal como en las estrellas, que contienen en su centro piedras de distintos colores.

De 1968 data la actual diadema o resplandor usado para la salida procesional, realizado en plata de ley sobredorada por el orfebre Jesús Domínguez Vázquez, siendo bendecida el 5 de abril de dicho año e impuesta a la Santísima Virgen por el entonces Párroco de San Andrés, Rvdo. Sr. D. José Talavera Lora. Esta pieza argéntea, labrada a dos caras es de estilo neobarroco, estando el semicírculo que asienta sobre la cabeza dividido en casetones de donde parten grupos de rayos alternados con penachos culminados con estrellas, rematándose con una cruz sobre el globo terráqueo sostenido por dos ángeles, estando toda la obra salpicada de piedras de color celeste. Fue restaurado, sobredorado y enriquecido con pedrería en 2008 por el joyero cordobés Manuel Valera.

VirgenPaso08.jpgDesde el proceso de renovación estética del paso y las imágenes del Misterio desarrollado entre los años 1976-1980, la Santísima Virgen luce para la Estación de Penitencia una saya roja de terciopelo de Lyón y manto azul marino sin bordados ni encajes en su perímetro, tocado de raso color marfil y fajín hebreo de tejido de seda a rayas.

Destinada para el culto interno, en el año 1993 se estrenó otra diadema realizada también en plata de ley en su color, por el orfebre José Jiménez, siguiendo un sencillo dibujo con elementos vegetales en su base del que parten grupos de rayos plisados sin estrellas.

El 8 de diciembre de 2001, coincidiendo con el anual Besamanos en su honor, lució la Santísima Virgen una nueva saya de terciopelo color burdeos con bordados antiguos con motivos vegetales provenientes de la donación de un hermano, habiendo sido realizada esta obra por el artista José Ramón Paleteiro, siendo los únicos bordados que posee actualmente en su ajuar.

Por último y en la misma fecha del año 2003 se estrenaron una corona y un puñal de plata sobredorada, realizados por el orfebre Joaquín Ossorio, preseas que fueron donadas por un grupo de hermanos. La corona combina el estilo barroco en el canasto con finos motivos vegetales, con óvalos donde aparecen símbolos del escudo de la Hermandad: custodia con el Santísimo Sacramento, María, acetre e hisopo, cruces de San Bartolomé y San Andrés y Ánimas Benditas del Purgatorio, cerrado por seis imperiales, y ornado por un conjunto de numeroso haces de rayos plisados y una cruz rectilínea con un rubí en su centro, de clara impronta decimonónica. En su interior lleva la inscripción: “Soy de Ntra. Sra. de las Penas, de Santa Marta” y las marcas “No8Do. Ossorio MMIII”.

Bibliografía

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  • GONZÁLEZ SUÁREZ, Isidro: “Nuestra Señora de las Penas, devoción mariana de la Hermandad de Santa Marta de Sevilla” en La advocación de las Penas. Actas del I Congreso Nacional. Córdoba, 2006. pp. 109-141.
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  • SANTOS CALERO, Sebastián: «Imágenes de Sebastián Santos en el Misterio de la Hermandad de Santa Marta» en B.H.S.M., n° 41, octubre 1995.